
Una caída tiene causa. Tiene diagnóstico.
La mayoría de las caídas no son accidentes: tienen una causa identificable —vestibular, farmacológica o ambiental— y una intervención específica que reduce su recurrencia.


Tres factores que se pueden corregir
Los trastornos vestibulares alteran el equilibrio de formas medibles. Los medicamentos hipotensores tomados en horario incorrecto producen mareo postural. Los riesgos del entorno —alfombras, iluminación, calzado— son modificables en una sola evaluación.
La evaluación multifactorial identifica cuál de estos mecanismos está activo. Tratar solo uno cuando coexisten varios no reduce el riesgo de forma significativa.


La primera caída es el momento de actuar
Esperar una segunda caída no es una estrategia clínica: es perder el período de mayor rendimiento preventivo. La evaluación geriátrica completa —equilibrio, marcha, visión, medicamentos, entorno— ocurre una vez y genera un plan de reducción de riesgo concreto.
