
Fragilidad: un síndrome con criterios, no una sentencia de edad
La fragilidad tiene definición médica, criterios diagnósticos y tratamientos específicos. Reconocerla antes de una caída o una hospitalización cambia radicalmente el pronóstico.


No es lo mismo envejecer que ser frágil
Los criterios de Fried definen fragilidad por cinco indicadores medibles: pérdida de peso no intencional, agotamiento, debilidad muscular, lentitud de marcha y baja actividad. Tres o más confirman el síndrome.
Cada indicador tiene una causa tratable: sarcopenia, desnutrición proteica, déficit de vitamina D, o alteraciones del equilibrio. El diagnóstico correcto apunta a la causa, no al síntoma visible.
Esperar a que ocurra una fractura o una hospitalización cierra la ventana donde las intervenciones tienen mayor efectividad. La identificación temprana no es precaución; es el tratamiento en sí.


Cómo evaluamos la fragilidad en consulta
Esta explicación clínica cubre los mecanismos del declive funcional, cómo se aplica la evaluación geriátrica integral y qué opciones de intervención existen según el estadio del síndrome.
Si algo ha cambiado, tiene sentido evaluarlo ahora
La evaluación geriátrica integral identifica qué está ocurriendo y en qué punto del proceso está el paciente. Una consulta específica es el primer paso con mayor evidencia de impacto.
